Consciencia del diseño. ¿Hacia dónde va el diseño interno de los dispositivos?

15 de junio de 2015

La consciencia del diseño interno

La consciencia del diseño interno de los dispositivos electrónicos es importante, porque nuestra vida está cada vez más rodeada de ellos. De cómo estén diseñados dependen muchos aspectos de nuestras vidas. Parece algo sin importancia porque no se ve, porque el diseño interno es algo que parece que no nos afecta, pero en realidad un mínimo cambio en sus circuitos internos, una decisión durante el desarrollo, puede marcar nuestros actos.

¿Cómo cambiarían nuestras vidas si los teléfonos móviles tuviesen más batería?
¿Y si se hubiera implementado la pantalla de tinta electrónica en los tablets desde el primer momento?
¿Y si los circuitos no contuvieran coltán, ese mineral estratégico que provoca conflictos en varios países africanos?

Hoy en día la consciencia del diseño eficiente en los dispositivos electrónicos se bifurca en varias corrientes de pensamiento. El diseño interno de los dispositivos y de la futura tecnología se debate entre varias corrientes.

El sueño modular: smartphones como piezas de Lego

Por un lado están los amigos del proyecto Ara. Es un gran proyecto que demuestra la consciencia del diseño en sus creadores. Es la idea de un smartphone completamente modular, lo que permitiría que uno se pudiera fabricar su propio dispositivo pieza a pieza. En caso de rotura, la sustitución sería muy simple. Y si la tecnología avanza y sacan una cámara con más definición, solo habría que comprar el componente en cuestión y sustituirlo como las piezas de un Lego.

Si la batería llega a su fin, se cambia. Si la pantalla se rompe, se sustituye con la misma facilidad. Parece que en la modularidad son todo ventajas, salvo por el tamaño y el peso.

Los componentes necesitan de pequeños puertos de ensamblado que los hagan estándar, del mismo modo que cada pieza Lego tiene un anclaje para poder ser montado en un grupo más grande. Esos puertos deben tener un espacio de interconexión mínimo y no pueden competir en tamaño con las pistas microscópicas que pasan por una placa que lo integra todo.

La obsesión minimalista: una lámina transparente

Después están los obsesos del minimalismo, absolutamente convencidos de que un día un smartphone no será más que una lámina transparente, flexible, táctil y que al mismo tiempo pueda reflejar todo el sistema operativo con infinita definición y gran luminosidad.

Son los partidarios de los conductores de corriente transparentes, de los componentes invisibles, de la tecnología orgánica desechable. Un mundo donde el hardware prácticamente desaparece, reducido a una película imperceptible entre nuestras manos.

La frontera biónica: la tecnología integrada en el cuerpo

Y por último están los que piensan que todo irá un paso más allá: la tecnología biónica.

En esto Google ha marcado un precedente en toda regla con su lentilla medidora de glucosa. Si se puede poner un medidor de glucosa en una lentilla, también se podrá introducir un dispositivo completo con todas sus funciones. Ese sería el fin del hardware tal como lo conocemos hoy: todo sería una parte del cuerpo humano y pagaríamos ingentes cantidades de dinero por actualizaciones de artefactos que consideraríamos nuestros propios órganos.

¿Somos conscientes?

¿Somos conscientes de lo que estamos haciendo con el diseño interno de los aparatos electrónicos? ¿Hacia dónde va la consciencia del diseño industrial?

No estoy a favor de ninguna de las tendencias en concreto. Más bien diría que la tecnología evolucionará en este sentido, en este orden: primero la modularidad, después el minimalismo extremo, hasta desembocar en lo biónico.

Quizá la pregunta más intrigante sea si realmente llegaremos a pasar por todas esas fases, o si el mercado y la industria decidirán saltarse algunas para acelerar el proceso.

Al final, el reto no es solo hacia dónde va el diseño, sino si nosotros, como usuarios, queremos participar en esa evolución o dejaremos que otros decidan por nosotros.