Diferencia entre pantalla retroiluminada y pantalla e-ink

12 de mayo de 2009

Estamos en 2009 y el mundo sigue lleno de pantallas retroiluminadas. Los ordenadores, los móviles, las televisiones… todas funcionan igual: una lámpara detrás emite luz y nosotros la recibimos directamente en los ojos. Para ver fotos, para jugar o para ver películas, no hay problema. Pero cuando intentamos leer en serio, el cansancio llega rápido. Los reflejos, la fatiga visual y esa luz constante hacen que leer un libro en la pantalla de un ordenador sea una tortura.

Ahora, sin embargo, está surgiendo algo diferente: la tinta electrónica, o e-ink. Y de verdad parece un salto importante. Lo que prometen estos nuevos dispositivos es algo muy simple: leer en digital como si estuvieras leyendo en papel.

Cómo funciona la retroiluminación

Las pantallas que usamos hasta hoy (LCD, TFT) funcionan siempre con la misma lógica: luz que atraviesa filtros y cristales líquidos. Eso permite mostrar color, movimiento y brillo. Es perfecto para un televisor, pero no tanto para un texto largo. La luz directa sobre los ojos acaba cansando, y cuando llevas un rato frente a la pantalla el resultado es incómodo.

En otras palabras: las pantallas retroiluminadas son espectaculares, pero no son naturales para leer.

Qué aporta la tinta electrónica

Lo que proponen los lectores de tinta electrónica es otra cosa. No hay lámpara detrás, no hay brillo artificial. Lo que hay son microcápsulas con partículas blancas y negras que, al aplicar electricidad, suben o bajan para formar letras e imágenes. La pantalla no emite luz, sino que refleja la luz del entorno, igual que una hoja de papel.

Esto tiene dos consecuencias enormes:

Eso sí: de momento solo muestran blanco y negro, y cambiar de página tarda un instante. No es una pantalla pensada para vídeo ni para gráficos. Es un soporte diseñado para leer.

Dos caminos que no se cruzan

Hoy, en mayo de 2007, la comparación es clara:

No compiten, se complementan. Es como comparar una televisión con un libro: cada uno tiene su lugar.

Leer sin cansancio

Lo más interesante es la experiencia. Con la e-ink la lectura vuelve a ser lo que era: tranquila, natural, sin la sensación de estar mirando un foco. Y eso, en plena era digital, puede ser revolucionario.

Quizá dentro de unos años nos acostumbremos a ver gente en la playa, en el tren o en la terraza de un café con un lector de tinta electrónica en lugar de un libro. No será lo mismo que ver la televisión en miniatura: será, por fin, leer de verdad en digital.