Ipstacam, la app para cazar puestas de sol

23 de junio de 2016

Ipstacam es una idea que me ronda la cabeza desde hace mucho tiempo. Consiste en un dispositivo que puede capturar las puestas de sol de forma automática. A la hora oportuna se enciende, graba el evento, sube el vídeo a la Red y luego se apaga. Así de simple. Esto permitiría poder capturar la puesta de sol cada día y crear un repositorio que podría compartirse casi en tiempo real. Creo que habría un público considerable interesado en ella. Es más, sería un público específico, segmentado.

El origen: coleccionar puestas de sol

Cuando tenía 13 años, llegaron los canales temáticos a través de vía satélite, lo que me dio acceso a una cantidad inconmensurable de documentales. Siempre me gustaban mucho los documentales de naturaleza, especialmente aquellos donde se filmaban paisajes. De todos los paisajes, los que más me fascinaban eran los de tonos cálidos: amaneceres y puestas de sol. Tengamos en cuenta que hablamos de mediados y finales de los 90, cuando los medios de fotografía y filmación eran puramente analógicos. No existía ningún sistema digital, con lo que los recursos eran muy limitados, sobre todo porque yo era un niño y no tenía dinero para costearlo. Así que me las ingenié para intentar imitar a esos grandes filmógrafos a través de la fotografía: quería capturar esas puestas de sol con mi cámara analógica, intentando costear el proceso de revelado en la medida que podía. Al repetir este proceso unas cuantas veces, me di cuenta de que todas las puestas de sol eran completamente distintas. A pesar de ser un espectáculo que sucede todos los días, cada puesta de sol es única: las nubes y la meteorología lo cambian todo. nunca ocurren las mismas cosas de la misma manera. Una puesta de sol siempre es diferente. Era, literalmente, un coleccionable infinito. Y eso empezó a fascinarme: la idea de poder coleccionar un trozo de la naturaleza de forma constante. Este proceso, que repetía muchas veces y prácticamente todos los días, se convirtió en un ritual; al final era como ir a despedirme de un amigo al que le decía adiós con calma. Cuando pude, también lo hice con vídeo. De ahí viene mi fascinación por las puestas de sol y por querer coleccionarlas. Soy consciente de que es una colección infinita, inabarcable, pero también es cierto que quería convertirme en una persona que tuviera una colección inconmensurable de puestas de sol. Me resultaba apasionante poder tener el hábito de ir a verlas. Con el tiempo el hábito se convirtió en afición. Es como coleccionar cromos o llaveros… uno quiere tenerlos todos y cuantos más mejor.

Lecciones del terreno

Hay que reconocer que la costa Este de España, el lugar donde vivo, no es un buen sitio para las puestas de sol debido a su posición geográfica. Castellón es la provincia más montañosa de España y una de las regiones más montañosas de Europa, lo que significa que el sol siempre se pone sobre montañas muy altas desde la perspectiva de la costa. El sol se esconde cuando aún no es un sol demasiado enrojecido, y las puestas no son muy espectaculares… salvo cuando hay nubes: ahí sí, parece que se incendia el cielo. En cambio, Santa Monica (California) es otra historia. Por su posición geográfica, sus puestas de sol son espectaculares. Además, tienen esa connotación de conexión con las películas de Hollywood, de manera que se convierte también en un lugar simbólico e icónico: a través de las películas hemos aprendido que allí hay puestas de sol maravillosas… y en realidad lo son.

El problema de esta afición es que, aunque uno viva cerca del lugar donde ocurre una buena puesta de sol, tiene que dejar lo que está haciendo para hasta ese escenario y grabar a conciencia. Esto no siempre es posible. Cuando uno es joven tiene todo el tiempo del mundo, pero cuando empieza la edad adulta uno se ve inmerso en una serie de obligaciones supeditadas al reloj que no siempre permiten acudir a este evento que, con o sin nosotros, sucede igualmente. La puesta de sol no espera nadie. Mañana habá otra, pero la de hoy sucede, se marcha y ya no vuelve. El principal problema, o el dolor que sentía cuando no podía grabar una puesta, era que se me había escapado un día. Al grabar y verlas muy a menudo empiezas a desarrollar una conexión fuerte con el presente. La puesta de sol ponía fin a ese día; era como un gran espectáculo, una gran fiesta. Quería vivir el presente con mucha conciencia. Por eso, cada tarde, sobre todo cuando se sucedían puestas de sol espectaculares, siempre me imaginaba poder colocar un dispositivo en una farola de Santa Monica Beach o en Venice Beach: habría capturado la luz de despedida de todos y cada uno de aquellos atardeceres. Hubiera sido perfecto. Es más: en algunas playas hay wifi gratis, por lo que ese mismo dispositivo podría subir el vídeo directamente a YouTube.

Un dispositivo que grabe la puesta de sol automáticamente y de paso que la suba a YouTube. Eso es Ipstacam.

¿Existe algo parecido?

Lo que hay no lo tengo muy claro. En los últimos dos años no he encontrado una aplicación con la que pueda dejar un smartphone atado a una farola, programado para poder grabar las puestas de sol de cada tarde. Si la hay, por favor, decídmelo.

Ipstacam, la App

Empecemos por lo más sencillo. Desde que los smartphones inundaron nuestra vida, (y de eso no hace tantos años), hay que reconocer que es considerablemente más fácil ejecutar este proyecto sobre uno de estos dispositivos que crear uno desde cero, (aunque luego hablaremos de eso). Por tanto, siempre he pensado que lo más factible es crear una App para smartphone que pueda cubrir la función de grabar la puesta de sol. La App se llamaría Ipstacam. El nombre proviene de las palabras Instagram y Time Lapse. Simple. Aunque del nombre ya hablaremos si algún día lo llevamos a cabo.

Pensemos por un momento que contamos con un viejo smartphone con el que poder llevar a cabo esta idea, lo que, sinceramente, no creo que sea muy difícil debido al ritmo al que vamos. La idea es capturar las puestas de sol de manera automática y que, si hay conexión, (sea Wifi o 4G) se suban directamente a las redes sociales. Esto, en realidad, es un proceso muy sencillo de explicar.

La idea inicial era poder dejar el dispositivo completamente solo durante varios días. Esto significa que programar por reloj interno no sirve: las puestas de sol cambian cada día. Por ejemplo, hoy, 23 de junio, la puesta de sol en Barcelona ha sido a las 21:29; ayer fue a las 21:28. Puede parecer insignificante, pero el disco del sol tarda en ocultarse algo más de tres minutos. Si la app se programa por reloj, habría que reprogramar Ipstacam cada día.

Por eso es necesario que la app tenga el calendario solar de puestas y amaneceres. Es una base de datos pública y, además, son horas fácilmente calculables mediante algoritmos sencillos, por lo que la propia Ipstacam podría predecir a qué hora se va a poner el sol en función de su ubicación (GPS). Al activar esta función, la programación por reloj quedará sombreada: será la app la que decida cuándo debe empezar. Lo mismo para el amanecer. Es interesante poder definir cuántos minutos antes y después de la puesta queremos que Ipstacam empiece a hacer tomas. No a todos los fotógrafos les interesa el mismo momento. Por ejemplo, yo solía empezar a grabar quince minutos antes y dejaba la toma quince minutos después. Podemos pensar que la opción de programación por reloj entonces ya no es interesante; sin embargo deberíamos dejarla, por si lo que queremos fotografiar no es un amanecer o una puesta. Puede ser cualquier otra cosa…

La gracia de Ipstacam es obtener la puesta sin estar presente. Por eso debe poder controlarse remotamente desde otro smartphone o desde la web: cambiar parámetros, verificar estado, etc. Pensemos que el dispositivo puede estar en lugares algo inaccesibles. Quizá la única función fuera de la app que deba estar disponible sea el reinicio del dispositivo, como recurso ante un improbable cuelgue. La idea de acceso remoto permite fotografiar o grabar otros fenómenos naturales sin el peligro de estar ahí: tormentas, temporales… Si el dispositivo se pierde, no pasa nada: las imágenes ya están en la nube.

Interfaz y controles (minimalismo práctico)

Me gustaría que fuera una app minimalista.

Tendría 4 pantallas pantalla principales

  1. Vista previa (como una App de cámara convencional), para ver qué va a enfocar. Partiremos de una aplicación de fotografía y vídeo cualquiera disponible en las App Stores como marco de referencia. De momento importaremos las funcionalidades básicas de disparo, ISO, AF y diafragma que suelen tener casi todas. a idea es que todos estos parámetros puedan modificarse de manera manual, pero también que Ipstacam tenga valores programados por defecto para grabar puestas de sol. Además, debe tener:
  1. Programador inteligente (con calendario solar) Ahora le ponemos un temporizador de programación, una funcionalidad que permita programar la grabación o toma de fotografías:
  1. API y publicación automática Sabiendo que Ipstacam toma fotografías y vídeos y las compartirá en redes sociales, Ipstacam debe tener una API a través de la cual podamos loguearnos y subir automáticamente el material: Facebook, Twitter, Flickr (y YouTube o Vimeo para vídeo). Un menú nos permitirá elegir cuántas fotografías subir, con qué hashtag, descripción, tuit, estado, etiquetas y otros campos habituales. Otra API interesante: enviar por email o subir a un cloud (p. ej., Dropbox). Desde ahí, servicios como IFTTT, Botize o Zapier podrían distribuir y viralizar el contenido.

  2. Control remoto En esta pantalla tendríamos los ajustes para el acceso a través de control remoto. Se podría hacer a través de otra App, llamada Ipstacam Remote, que puede controlar de forma segura y encriptada un determinado smartphone con Ipstacam instado. En esta pantalla podemos poner el nombre de usuario y la contraseña con la que accederemos a través de Ipstacam Remote.

Energía y autonomía

Contar con la gestión de energía y autonomía de un smartphone por defecto haría de Ipstacam un proyecto completamente inviable. A día de hoy, los smartphones a duras penas aguantan veinte horas con uso normal y un par de horas con la pantalla encendida. Es primordial un gestor de energía exigente. Pantalla apagada y bloqueada durante la captura (hay precedentes de apps que funcionan en reposo). Posibilidad de desconectar conectividades y dejar activa solo la Wi-Fi para subir contenido. Si hemos programado que no queremos compartir, Ipstacam debe poder apagar la Wi-Fi. Prioridad absoluta: ahorrar energía. Pausa automática fuera de ventana de captura (una vez cada 24 h).

Accesorios recomendados

Sabemos que el smartphone necesitará extras, porque no es hardware específico para esta función: Batería externa: hoy en día son económicas. Con un buen gestor, tal vez sea suficiente para un par de días. Placa solar: el smartphone estará al aire libre. Interesante que la batería se alimente de una placa solar. Si la autonomía base es ~30 h, podría conectarse directamente. Combinación: una placa de 5 W ayuda a subir la batería a lo largo del día; con 20 W, garantizamos recarga de todas las reservas en una hora de sol (u ocho horas con mal tiempo). Autonomía casi perpetua. Soporte: un Gorillapod (o similar) para fijarlo en cualquier sitio. Aislamiento IP67: equipos ruggerizados (Land Rover, Casio, etc.) preparados para intemperie a precios no elevados.

Legalidad y privacidad (uso en vía pública) Para colocar un dispositivo en una farola o en cualquier entorno público, hace falta permiso de la institución correspondiente. Habría que pedirlo al ayuntamiento como proyecto científico/de innovación. Un buen acuerdo: yo coloco el dispositivo (con acceso para mantenimiento) y el ayuntamiento accede a las imágenes para su web y redes. Sobre privacidad: si enfocamos el sol y el horizonte, es difícil capturar rostros reconocibles. En cualquier caso, si se usa un teléfono particular, la responsabilidad sobre lo que se graba y se sube es la misma que con cualquier app. Podría existir (futuro) una función de detección de movimiento de personas que avise si hay mucha presencia en el encuadre, pero no lo considero prioritario en una primera versión.

Modelo de negocio

App: venta directa en tiendas (precio alto para un producto de nicho y profesional).

Dispositivo dedicado para ayuntamientos (ver abajo): inversión inicial aproximada de 5.000–10.000 € y mantenimiento de ~100 €/mes. A cambio, contenido visual diario de gran valor para su web/redes (promoción constante del municipio).

Ipstacam, el dispositivo (hardware dedicado)

No creo que haya repetido lo suficiente que lo mejor es un hardware dedicado. Es la piedra angular para que un dispositivo funcione bien: que esté diseñado para hacer una sola cosa.

Aquí veo dos caminos:

a) Dispositivo completo Algo parecido a una GoPro, con placa solar. El software sería un Android muy contenido para ejecutar Ipstacam, tener conectividad y actualizar APIs. Gran parte del presupuesto debe ir a la óptica y el sensor: a fin de cuentas, es una cámara. Yo lo capacitaría con la máxima resolución disponible a precios comerciales.

b) Accesorio de réflex Otro camino puede ser convertir Ipstacam en una “caja negra” que ejecute comandos en cámaras réflex (o mirrorless) profesionales, así no limitamos capacidades de imagen. Ipstacam actuaría como disparador y emisor de fotos/vídeos a redes. Todo es posible vía USB. Inicialmente, compatible con Canon y Nikon.

El “dispositivo dedicado soñado”

Si pudiera, montaría un sistema que: Encienda la cámara reflex, dispare y descargue el archivo de la SD para subirlo automáticamente. Controle todos los parámetros de la óptica para obtener una imagen de alta resolución. Se apoye en un trípode con motor paso a paso (monturas ecuatoriales motorizadas o GoTo) para seguir la trayectoria del sol, calculada según brújula digital y posición. Que acierte la puesta incluso con mucho zoom. Use funda sumergible o carcasa de intemperie y un sistema de limpieza de lente (o del protector) para asegurar imagen perfecta.

Sé que esta última versión resulta demasiado específica, con muchas funcionalidades, pero son exactamente las que me gustaría.

Conclusión

Lo que más me gusta de este proyecto, si se hiciera realidad, es la idea de tener un dispositivo que alimente aquella ilusión que tenía cuando era niño: coleccionar puestas de sol, a pesar de mis compromisos y la vida ajetreada. Creo que todo el mundo debería ver la puesta de sol todos los días, o al menos dos o tres veces por semana. Detenerse sin smartphone, sin prisas, y mirar. Es un momento de silencio que roza la meditación: dos o tres minutos que nos beneficiarían muchísimo. Y si no puedes verla en tu ciudad, al menos podrías visitar un canal de YouTube que suba la puesta cada día, sin descanso. Sentarte un momento y ver fijamente el atardecer en tu televisor o en tu móvil. Re-visitar aquellas que, por la meteorología, resultaron espectaculares. Ipstacam sería, para muchos, esa ventana diaria al presente. Creo que podría ser un buen dispositivo para los cazadores de puestas de sol, amaneceres y otros fenómenos de la naturaleza. Sería el avance que nos permitiese ser autores de momentos inolvidables sin estar ahí.