La radio española y Apple
15 de marzo de 2011
Hace unos minutos leí en la red social el post de un profesional que decía:
“Estrenando ordenador y pillándole el punto al Windows 7… de momento, bien”.
Para empezar, yo soy de los que piensan que todo lo que sea un sistema operativo que pretende valer para todo, al final no vale para nada. Pero al margen de esto, la frase en cuestión me hizo pensar, sobre todo la coletilla “de momento bien”.
¿Se refería acaso a que de momento no se había colgado?
¿Se refería a que de momento los cambios estéticos no trastocaban su rutina y su ritmo de trabajo?
¿Se refería a que ni él mismo sabía qué sorpresas (hasta la fecha nefastas) le iba a deparar el nuevo sistema operativo?
Todo el problema viene de que hay una brecha insalvable entre la radio española y Apple.
Radio Apple
Luis, el autor de la frase, es un profesional incuestionable en el panorama de la radio española. Aprendió con todos los métodos de audio que yo puedo recordar. Empezó con el Revox, el vinilo y las cartucheras, pasó por el minidisc y los discos compactos y, por lo que veo ahora, desde su imperio continúa valiéndose de la informática.
Y no es que Luis esté equivocado. No es el único que usa Windows para hacer radio, de hecho, todos los que hacen radio usan Windows. Solo algún loco en Norteamérica y yo nos hemos pasado a la tecnología del Mac para llevar a cabo trabajos radiofónicos.
Pero, ¿por qué así? ¿Por qué nos empeñamos en usar un sistema operativo inestable, que se degrada por sí solo, que entreteje sus archivos en una maraña imposible y que si borras uno todos los demás se vienen abajo como un castillo de naipes?
¿Por qué un sistema operativo instalado en máquinas que cogen componentes de aquí y de allá y que precisa de un técnico todos los días para que eso vaya medio bien?
Es tal el índice de siniestralidad de estos inventos que los profesionales se limitan a usar una máquina con un solo software, para una sola función. (Por ejemplo, usamos un ordenador solo para lanzar la publicidad).
Máquinas valoradas en miles de euros de las que solo se aprovecha un 10 % de media del procesador y memoria total. Sería como comprar los estudios de Radio Nacional de España en Madrid y usar solo la sala de conserje para retransmitir las 24 horas. Edificios enteros de los que solo se aprovecha una habitación.
El mismo problema en grandes cadenas
Hablando de grandes emisoras, pensé que sería un problema de presupuesto, que solo ocurría en las emisoras locales. Pero llegado su momento, al entrar en contacto con cadenas nacionales, pude comprobar que el procedimiento era el mismo.
El mismo equipo informático, el mismo programa, el mismo problema de rendimiento.
Los equipos igualmente envejecen, se usen mucho o se usen poco, y lo hacen muy rápido. Tienen una obsolescencia programada para que la compra del siguiente equipo suceda antes, no siendo así con los Macs.
El contraste con otras disciplinas
Lo peor de todo esto es que hay disciplinas mucho menos exigentes que utilizan la conciencia del Mac como algo natural, como si esta marca de ordenadores en concreto hubiera sido concebida para ellos.
Así, el diseño gráfico, la arquitectura, el diseño web, el diseño industrial, la infografía, artistas e incluso un clan tan cercano al nuestro como son los creadores musicales empezaron directamente en Mac, sin cuestionarse otra cosa.
Sin embargo, la radio se quedó en Windows, con una fuerte adicción por los fabricantes de software (me refiero a ASPA), que solo lo generan en código para esta ridícula plataforma. Tanto fue así que en la actualidad es muy difícil encontrar un programa con el que poder ejecutar todas las tareas de la radio.
Os puedo asegurar que lo hay, pero no consigue despegar, no existe esa conciencia.
Así que lo único en lo que puedo pensar es en Luis, que ha gastado esos cientos de euros en un nuevo equipo que seguirá teniendo problemas, necesitando de actualizaciones y tendrá que restar tiempo a su trabajo de la radio para dedicárselo al mantenimiento informático, como hacemos con los coches, con las casas y con todo lo demás con lo que hemos decidido obtener un compromiso a largo plazo.
Al fin y al cabo, como hacen casi todos los locutores de radio.
La conclusión amarga
Pero nadie repara en esto. El ordenador se cuelga, se pierde el trabajo y vuelta a empezar, rezando para que esta vez no vuelva a suceder.
Es una pena pensar que en España la radio no se lleva bien con el Sr. Apple.