No es un producto revolucionario
24 de agosto de 2010
Es un hecho consumado que la invasión de los dispositivos móviles y el éxito de Apple en este segmento haya provocado el replanteamiento de los sistemas operativos de la casa.
Hasta ahora la tendencia de la Manzana y sus competidores ha sido llegar a la sublimación de los potentes sistemas operativos que cada vez consumían más recursos, más memoria, más gráfica, más de todo.
Pero ahora llegan otros aparatitos más pequeños y fáciles de usar, y con un extraordinario éxito.
Las interfaces táctiles, ahora más perfeccionadas, capaces de reconocer gestos, han tenido parte de la culpa. Luego está el usuario final, que se ha visto seducido por esta nueva forma de interactuar con las máquinas, porque todo es más sencillo, hasta el punto de que los nuevos aparatos de Apple ya no tienen manual de instrucciones.
Por ello ya son varios los productos de Apple que se unen a la dieta digital y comparten el iOS 4: iPhone, iPod Touch, iPad y próximamente, para septiembre, el remodelado iTV.
Además, recientemente Apple ha patentado un nuevo sistema de transición que podría ser aplicado a los iMacs.
Todo esto apunta a que el iOS 4 y sus descendientes van a dominar una próxima década donde lo más importante no va a ser el OS (sistema operativo), sino lo que el usuario puede hacer con el artefacto.
Aquí entra la frase perfecta de la publicidad de Nokia: “Lo importante no es la tecnología, sino lo que puedas hacer con ella”.
Si lo miramos bien, es en realidad volver a la esencia, porque un sistema operativo no es más que una capa entre el usuario y el código.
Mientras Microsoft sigue añadiendo más peso y cosas inútiles a su Windows 7, el resto, como Google o Apple, intenta restarlas.
Aplicaciones web y tablets
No nos podemos olvidar de las aplicaciones web que, en primer lugar, pueden convivir con la tecnología actual y, en segundo lugar, podrían sustituirla en un futuro.
Cada vez hacemos más cosas con el navegador y menos con el procesador de nuestro equipo.
Y esto es coherente con lo que está sucediendo en el mundo de las tabletas.
Y esto es lo que ha pasado con el iPad.
Casi todos han hecho una crítica sobre esto como si se tratara de un producto, un artículo de venta. Pero la realidad es que el iPad no es más que una prueba, una sonda que Jobs ha lanzado al mercado.
No es ningún producto revolucionario, ni un nuevo modo de manejar nuestra vida multimedia, es el primero de muchos dispositivos táctiles que habrá de ahora en adelante en el mercado.
Y da igual si es bueno o es malo, el caso es que ha sido el primero y eso les brinda una ventaja y una experiencia sobre sus competidores, algo que no tiene precio.
Mientras Apple ya sabe lo que es fabricar un dispositivo de estas características (ya lleva meses aprendiendo de los errores y de los aciertos), los demás fabricantes están en pañales, anunciando que tendrán su propio “iPad”, cuando aún andan por los laboratorios eligiendo qué tipo de pantalla llevará o qué conectividad será la mejor.
Eso, independientemente de quién sea, Apple o Google, es ir un paso por delante.