¿Por qué se enredan siempre los auriculares del iPod?
15 de septiembre de 2012
El misterio cotidiano de los auriculares
Si alguna vez has llevado los auriculares de tu iPod en el bolsillo o en la mochila, ya sabes lo que ocurre: los guardas con cuidado y, al sacarlos, parecen haber conspirado contra ti. Están enredados, formando un nudo tan apretado que da miedo estirar demasiado el cable por si se rompe.
No es solo cosa de Apple, aunque sus auriculares blancos lo hagan todavía más evidente. Les pasa a todos los auriculares con cable. Y lo más curioso es que da igual que intentes enrollarlos con mimo: si no usas la pieza de plástico con la que venían en la caja —y que nadie conserva—, acabarán convertidos en un pequeño caos portátil.
¿Se enredan solos?
Lo sorprendente es que sí: los auriculares parecen enredarse solos. No es una percepción subjetiva. En 2007, dos físicos de la Universidad de California, Dorian Raymer y Douglas Smith, realizaron un experimento con cuerdas agitadas dentro de una caja. Sus resultados se publicaron con un título tan poético como exacto: “Spontaneous knotting of an agitated string”.
El estudio mostró que las cuerdas se enredan siguiendo una especie de ley estadística. Todo depende de dos factores: la longitud del cable y el movimiento al que se somete.
- Menos de 46 cm: prácticamente nunca se forma un nudo.
- Entre 46 cm y 150 cm: la probabilidad de que aparezca un nudo crece de forma dramática.
- A partir de 150 cm: la probabilidad se estabiliza en torno al 50%.
Lo comprobaron tras 3.415 ensayos. Y no, no había ningún duende escondido en la caja atando los cables.
La maldición del material
Hay otro factor que no suele mencionarse y que empeora todavía más el asunto: el material. Los cables de los auriculares del iPod están recubiertos de goma, lo que les da flexibilidad pero también un punto de fricción extra. Esa textura hace que, cuando dos tramos se cruzan, se “agarre” mejor uno al otro en lugar de deslizarse y soltarse. El resultado es que los nudos no solo aparecen con más facilidad, sino que además se aprietan con más fuerza, lo que ayuda a afianzar el caos.
¿Qué tiene que ver esto con los auriculares de Apple?
Los auriculares clásicos de iPod e iPhone miden unos 139 cm, lo que significa que están justo en la zona crítica de la curva: la franja donde los nudos son más probables. O dicho de otro modo: cada vez que los metes en el bolsillo o en el bolso, las probabilidades de que salgan enredados rondan el 50%.
Y eso sin contar con que los auriculares no son un solo cable recto, sino un cable en forma de Y, lo que multiplica aún más las posibilidades de enredo.
El origen del nudo
El proceso empieza de manera muy simple: basta con que un extremo del cable cruce sobre otro en un par de ocasiones para que se desencadene un bucle. A partir de ahí, cualquier pequeño movimiento —caminar, agitar la mochila, sacar y meter cosas— va apretando el lazo hasta convertirlo en un nudo difícil de deshacer.
No importa cuánto cuidado pongas al enrollarlos: la física siempre gana.
¿Y la solución?
Apple presentó sus auriculares “EarPods” en 2012 como una mejora en diseño y ergonomía. Pero, hasta hoy, el problema del enredo persiste. La compañía incluso presentó en 2011 una patente de cables más gruesos y resistentes, con la idea de reducir el doblado y el enrollado excesivo.
La otra opción sería que todos lleváramos nuestros auriculares en un carrete o funda rígida. Pero siendo sinceros: ¿quién hace eso?
Una conclusión poco alentadora
Los auriculares se enredan porque así lo dicta la estadística. Ni es culpa tuya, ni de tu forma de guardarlos, ni de que seas más o menos ordenado. Es pura probabilidad.
La próxima vez que saques un nudo imposible del bolsillo, puedes recordarlo: no es tu torpeza, es la física.